SOBRE MI
Si buscas a un directivo de manual, con un lenguaje gris y lleno de anglicismos para parecer más importante, te has equivocado de tipo.Creo en cosas mucho más básicas, pero mucho más potentes:
La sonrisa y la curiosidad: No son accesorios, son herramientas de venta. Si no tienes curiosidad por la persona que tienes delante, mejor no le vendas nada.
La tontuna infinita: Reírse de uno mismo es el mayor signo de inteligencia y la forma más rápida de romper el hielo en un Comité de Dirección o en una charla para 500 personas.
Saltar en los charcos: Me gusta cuestionar el 'siempre se ha hecho así'. Innovar no es comprar un software caro, es atreverse a pensar fuera de la caja y mancharse las manos para que las cosas pasen.
Personas antes que procesos: Soy un firme defensor de que la estrategia de cliente más brillante del mundo no vale nada si la persona que tiene que ejecutarla no está motivada.

En resumen: soy un apasionado de la estrategia, de la visión y de la comunicación, pero siempre con los pies en el barro y el sentido del humor intacto.